Sunday, October 5, 2008

"La Enemiga"

Aprecio mucho este cuento, porque discute una historia con que puedo conectar. Es decir, tengo una hermana mayor (de hecho, ella asiste esta universidad también) y hemos construido una relación fuerte como la relación entre la chica y el chico en este cuento. Mi hermana y yo siempre hemos sido amigos buenos, y durante la niñez pasamos mucho tiempo juntos; entonces, yo tenía muchos celos cuando ella habría tenido otras obligaciones (como sus otras amigas) que interrumpen nuestros planes. De hecho – y, no estoy diciendo mentiras; mi familia puede apoyarme cuando digo eso – ella tenía una muñeca preferida (un perro se llamaba “La Mutt”) con que ella pasaba mucho tiempo al recibiéndola; por eso, un día mis emociones celosos me vencieron y yo arranqué la cabeza de “La Mutt” del cuerpo. Obviamente, mi hermana lloraba mucho, pero eso no me molestaba mucho- ¡yo solamente tenía cuatro o cinco años! Claro, yo he aprendido respetar las posesiones de otros, en vez del chico del cuento, quien probablemente va a repetir sus acciones.
Pues, lo que me interesa más de este cuento es el fin. Como dije en el párrafo anterior, parece que el chico va a matar la muñeca nueva- los líneas finales dicen que “…la caja de herramientas de papi está en el mismo lugar y, después de todo, yo ya tengo experiencia en la solución del problema.” Estas líneas crean una sensación de ambigüedad, y esta ambigüedad interrumpe la estructura normal de un cuento: en otras palabras, el final del cuento normalmente es el desenlace- cuando la acción muere y todo está resuelto. Pero, como he dicho, las líneas finales indican que algo emocionante pasará. Por eso, es posible que el final pueda funcionar como otro punto decisivo del cuento.
Sobre todo, “La Enemiga” representa la importancia y el poder de ficción: el narrador describe algo simple, pero es una trama con que muchos lectores pueden relacionar. Por eso, en algunos casos (como lo mío) haya una conexión fuerte entre el lector y el escritor.

1 comment:

t. said...

jaja, me hiciste reir con esa historia de tu infancia...

buen post!